
"Nosotros también habíamos tenido una caída reciente del muro, del muro propio, que durante 40 años tuvimos". Estas palabras sirvieron para que el pobre Zapatero comparara la celebrada Caída del Muro de Berlín con la muerte del Caudillo, Francisco Franco. Resulta indigno y humillante para España que a nuestro Presidente se le ocurra decir semejante barabaridad cuándo tendría que haber condenado, o al menos criticado, a ese comunismo que levantó un muro para separar a su pueblo y cercarlo en un auténtico ghetto soviético.
España, y el mundo occidental, está asistiendo a una deformación de la realidad que la gente va absorbiendo, como si se tratara de un dulce licor pero venenoso que con una pajita y en pausados sorbitos se pudiera digerir. Esto es lo que són la izquierda y gran parte de la derecha adormecida.
Unos tratarán de recurrir a falacias o invenciones para justificarse mientras que los otros las adaptarán de forma discreta. Esto sucedió cuando el PP (entonces gobernaba Aznar) apoyó el homenaje a las Brigadas Internacionales que tuvo lugar en el Congreso de los Diputados; y ahora pasa cuándo el alcalde de Madrid, A.R.Gallardón, retira los títulos honoríficos a Franco y permite la permanencia de los nombres de calles que hacen memoria a asesinos: Dolores Ibárruri "La Pasionaria" y Fco. Largo Caballero.




